Resumen
La presente investigación analiza la intervención del perito en criminología dentro de las áreas de la antropología criminal, destacando su importancia en el análisis del fenómeno delictivo y en las investigaciones forenses. La antropología criminal y la criminología mantienen una relación interdisciplinaria que permite comprender aspectos biológicos, sociales, culturales y conductuales vinculados al delito.
El objetivo principal de esta investigación es identificar las funciones y aportaciones del criminólogo dentro de la antropología criminal, particularmente, en el análisis de los factores familiares, escolares, sociales y laborales que influyen en la conducta delictiva.
La metodología utilizada consistió en una investigación documental basada en artículos científicos, libros y fuentes académicas relacionadas con criminología, antropología criminal y ciencias forenses.
Como resultado, se identificó que la participación del criminólogo resulta fundamental en la reconstrucción de hechos, análisis de conductas antisociales y comprensión del contexto criminógeno, contribuyendo al fortalecimiento de las investigaciones interdisciplinarias.
Agradecimientos.
A mi familia, mi madre y mi hermano.
Son quienes me ayudaron a salir adelante, me dieron mi tiempo y espacio para seguir estudiando, así que son a quienes agradezco principalmente por darme los medios necesarios para segur adelante con esta gran labor.
A amigos y conocidos.
Quienes, en su momento, me orientaron, dándome consejos sobre sus vidas, me dieron ideas de como puede mejorar la vida y la calidad de un ser humano, sus consejos y experiencias ayudaron a contribuir a esta investigación, su aporte fue y es de gran ayuda, ya que aquí se plantean algunas ideas que surgieron en base a esa inspiración.
A mis maestros. (A la institución en general)
Por su ayuda, su tiempo, y la forma en como nos enseñaron, a mí personalmente, la escuela en general, nos brindo sus servicios en las que pude hacer varias prácticas, pude convivir con mis compañeros y compañeras en turno, tuvimos momentos en los que nos desorientábamos por completo, pero, aun así, nos las ingeniamos para sacar adelante cada trabajo que nos pidieron los maestros y maestras.
INTERVENCIÓN DEL CRIMINÓLOGO EN LA ANTROPOLOGÍA
El criminólogo interviene en la antropología desde un enfoque analítico y social, contribuyendo a la comprensión del comportamiento delictivo dentro de su contexto cultural.
Su función principal consiste en analizar los factores que rodean al individuo, tales como su entorno familiar, condiciones sociales, nivel educativo y experiencias de vida. A través de este análisis, el criminólogo puede identificar elementos que influyen en la conducta delictiva.
Es importante destacar que el criminólogo no realiza actividades técnicas propias de la antropología forense, como la excavación o el análisis de restos humanos. Su intervención se centra en la interpretación del comportamiento y en la comprensión del delito como un fenómeno social.
De esta manera, el criminólogo complementa el estudio antropológico al aportar una visión integral del individuo dentro de su entorno.
INTRODUCCIÓN
La presente investigación analiza la intervención del criminólogo en los ámbitos familiar, escolar, laboral y social. Identificando los factores que influyen en la conducta delictiva y las estrategias de análisis utilizadas dentro de la antropología criminal.
En este contexto, la criminología se vincula estrechamente con la antropología, ya que ambas disciplinas buscan comprender al individuo dentro de su entorno. El criminólogo, lejos de participar en actividades técnicas como la excavación de restos humanos, desempeña un papel fundamental en la interpretación de los factores sociales, culturales y conductuales que influyen en la comisión de delitos.
A lo largo de esta investigación se plantea que la conducta delictiva no debe entenderse únicamente como una decisión individual, sino como el resultado de múltiples factores, entre ellos el entorno social, la exclusión, la presión social y la falta de oportunidades. Por ello, el criminólogo interviene en el análisis antropológico aportando una visión integral del fenómeno delictivo.
Dicho en otras palabras, siempre que escuchamos decir que una persona cometió un delito, normalmente pensamos en varios factores como, la familia, el trabajo, o tal vez, un evento social, pensamos en aquellas circunstancias en las que origino el crimen, que, independientemente de cualquier factor que podamos pensar por el cual surgió un motivo para cometer el crimen, todos esos factores tienen algo en común, la presión social en la que se desarrolló o dio origen a que, con el pasar del tiempo, se fuera desarrollando el motivo para delinquir, ya sea que este fuera planeado o improvisado, el trabajo del criminólogo es estudiar esas causas o fenómenos que lo produjeron, valiéndose de otras ciencias como la antropología, su estudio es importante para estudiar esos motivos y las circunstancias que lleva a que sucedan esos fenómenos para que en un futuro quizá no muy lejano, se puedan prevenir.
Es por eso que es importante destacar la importancia del criminólogo en estas áreas, su intervención es importante para estudiar cada uno de estos fenómenos y saber que tienen en común entre un suceso y otro, es por eso, que el criminólogo, además de apoyarse en otras áreas como la antropología.
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
La criminología y la antropología son disciplinas que, aunque distintas, comparten un interés común: el estudio del ser humano y su comportamiento dentro de la sociedad. Sin embargo, existe una confusión frecuente respecto a la intervención del criminólogo en el ámbito antropológico, limitando su papel únicamente a funciones técnicas que corresponden a otras especialidades, como la antropología forense.
Ante esta situación, surge la siguiente interrogante:
¿De qué manera puede intervenir el criminólogo en el ámbito de la antropología para explicar la conducta delictiva desde un enfoque social y cultural?
La criminología es una disciplina científica encargada del estudio del delito, la conducta antisocial, la víctima y los mecanismos de prevención social. Debido a su carácter interdisciplinario, mantiene relación con diversas ciencias como la psicología, sociología, medicina forense y antropología criminal. Esta última se enfoca en el análisis de las características biológicas, físicas, sociales y culturales relacionadas con la conducta criminal.
En la actualidad, la antropología criminal continúa siendo un área importante dentro de las ciencias forenses y criminológicas, especialmente en investigaciones relacionadas con identificación humana, análisis de conductas violentas y estudios del comportamiento antisocial. Sin embargo, en muchos ámbitos académicos y profesionales no se encuentra claramente definida la intervención del criminólogo dentro de esta área.
La falta de delimitación de funciones provoca que la participación del criminólogo sea poco reconocida o incluso limitada en investigaciones interdisciplinarias, reduciendo el aprovechamiento de sus conocimientos en análisis conductual, prevención del delito, perfilación criminológica y estudio de factores biopsicosociales relacionados con la criminalidad.
Asimismo, existe escasa información académica que explique de manera concreta cómo puede intervenir el criminólogo en el ámbito de la antropología criminal, cuáles son sus aportaciones y de qué manera puede colaborar con otras ciencias forenses.
Por ello, resulta importante analizar la participación del criminólogo dentro de la antropología criminal, identificando sus funciones, áreas de intervención y aportaciones dentro del estudio científico de la conducta delictiva.
Pregunta de investigación
¿Cómo puede intervenir el criminólogo en el ámbito de la antropología criminal y cuáles son sus principales aportaciones dentro de esta disciplina?
Delimitación del problema
La presente investigación se enfocará en analizar la intervención profesional del criminólogo dentro del ámbito de la antropología criminal, considerando sus funciones, aportaciones y participación interdisciplinaria dentro de las ciencias forenses.
La investigación tendrá un enfoque documental y teórico, basada en fuentes bibliográficas, artículos científicos y material académico relacionado con criminología y antropología criminal. El estudio se desarrollará dentro del contexto académico de las ciencias criminológicas contemporáneas, abordando principalmente la relación entre ambas disciplinas en el análisis de la conducta antisocial y criminal.
Justificación
La presente investigación surge de la necesidad de comprender la importancia que tiene el criminólogo dentro del ámbito de la antropología criminal, debido a que actualmente existe poca claridad respecto a sus funciones y áreas de intervención dentro de esta disciplina.
El estudio resulta relevante porque permitirá identificar las aportaciones que el criminólogo puede realizar en investigaciones relacionadas con el comportamiento criminal, el análisis psicosocial del delincuente y la prevención de conductas antisociales.
Asimismo, esta investigación contribuirá al fortalecimiento del conocimiento interdisciplinario entre criminología y antropología criminal, resaltando la importancia de la colaboración entre distintas ciencias forenses para una mejor comprensión del fenómeno delictivo.
De igual manera, el trabajo puede servir como material de consulta académica para estudiantes y profesionales interesados en el estudio de la criminología y su relación con otras disciplinas científicas.
Analizar cómo puede intervenir el criminólogo en el ámbito de la antropología criminal, identificando sus funciones, aportaciones y participación interdisciplinaria dentro de las ciencias forenses.
OBJETIVOS
Objetivo general
Analizar la intervención del criminólogo en la antropología criminal dentro de los ámbitos familiar, escolar, laboral y social.
Objetivos específicos
Identificar la relación existente entre la criminología y la antropología criminal en el estudio de la conducta delictiva.
Describir las funciones y áreas de intervención del criminólogo dentro de la antropología criminal.
Analizar la influencia de los factores familiares, escolares, laborales y sociales en el desarrollo de conductas antisociales y delictivas.
Examinar la importancia de la intervención criminológica en la identificación de factores de riesgo y la prevención del delito.
Explicar la contribución del criminólogo en el análisis del comportamiento humano desde una perspectiva interdisciplinaria.
Hipótesis
El criminólogo puede intervenir de manera importante dentro del ámbito de la antropología criminal mediante el análisis conductual, el estudio de factores sociales y la colaboración interdisciplinaria en investigaciones relacionadas con la conducta delictiva.
Si bien es cierto que el tema puede generar confusiones respecto a las funciones que desempeñan las distintas disciplinas que participan en el estudio del fenómeno criminal, resulta importante distinguir sus áreas de intervención. La antropología analiza las características biológicas, culturales y sociales del ser humano, mientras que la criminología centra su atención en el estudio del delito, la conducta antisocial y su prevención. Debido a ello, ambas disciplinas pueden complementarse para lograr una comprensión más amplia de los factores que influyen en la conducta delictiva.
Antecedentes.
La antropología criminal surgió en el siglo XIX con estudios enfocados en identificar características físicas asociadas a la conducta delictiva.
Con el paso del tiempo, la criminología evoluciono incorporando factores psicológicos y sociales para comprender el comportamiento criminal.
Actualmente, el criminólogo interviene en áreas de antropología mediante el análisis del entorno social, cultural y conductual de las personas involucradas en fenómenos delictivos.
MARCO TEÓRICO
1. Antropología
La antropología es la ciencia social que estudia al ser humano de manera integral, considerando sus características biológicas, culturales, sociales e históricas. Su objetivo es comprender cómo las personas se desarrollan dentro de diferentes contextos culturales y cómo estos influyen en sus formas de comportamiento, organización social y visión del mundo. Esta disciplina permite analizar la relación entre el individuo y su entorno, aportando herramientas para comprender fenómenos sociales complejos.
2. Criminología
La criminología es una disciplina científica que estudia el delito, al delincuente, a la víctima y los mecanismos de control y prevención social. Su finalidad es identificar las causas que originan las conductas antisociales y delictivas, así como proponer estrategias que contribuyan a su prevención. Debido a su carácter interdisciplinario, la criminología se apoya en ciencias como la psicología, sociología, derecho, medicina forense y antropología.
3. Antropología criminal
La antropología criminal es una rama de estudio que analiza las características biológicas, físicas, sociales y culturales relacionadas con la conducta criminal. Surgió en el siglo XIX con los trabajos de Cesare Lombroso, quien intentó explicar el comportamiento delictivo mediante características físicas observables. Aunque muchas de sus teorías fueron posteriormente cuestionadas, sus investigaciones contribuyeron al desarrollo de estudios científicos sobre el delincuente y al surgimiento de la criminología moderna.
4. Conducta delictiva y factores criminógenos
La conducta delictiva se refiere a aquellas acciones que violan las normas jurídicas establecidas por una sociedad y que son sancionadas por la ley. Su origen no suele depender de una sola causa, sino de la interacción de diversos factores conocidos como factores criminógenos, los cuales pueden ser biológicos, psicológicos, familiares, económicos, culturales y sociales. El análisis de estos factores permite comprender las circunstancias que favorecen la aparición de comportamientos antisociales o criminales.
5. Intervención del criminólogo
La intervención del criminólogo consiste en analizar los factores que influyen en la conducta antisocial o delictiva, con el propósito de comprender sus causas y contribuir a su prevención. Entre sus principales funciones se encuentran el análisis conductual, la elaboración de perfiles criminológicos, la investigación de factores de riesgo, la prevención de la violencia y la participación en equipos interdisciplinarios. Su labor permite identificar elementos sociales, familiares y culturales que pueden estar relacionados con la conducta criminal.
6. Intervención del criminólogo en el ámbito familiar
El ámbito familiar representa uno de los principales espacios de socialización del individuo. Factores como la violencia intrafamiliar, la negligencia, el abandono, la falta de supervisión o los conflictos constantes pueden influir en el desarrollo de conductas antisociales. En este contexto, el criminólogo analiza las dinámicas familiares para identificar factores de riesgo y proponer estrategias de prevención orientadas al fortalecimiento de las relaciones familiares y la reducción de conductas violentas.
7. Intervención del criminólogo en el ámbito escolar
El ámbito escolar constituye un espacio fundamental para el desarrollo social y emocional de las personas. Situaciones como el acoso escolar, la discriminación, la violencia entre estudiantes y la exclusión social pueden afectar el comportamiento de los individuos y favorecer la aparición de conductas problemáticas. La intervención criminológica en este ámbito busca identificar factores de riesgo, promover la convivencia pacífica y prevenir la violencia dentro de las instituciones educativas.
8. Intervención del criminólogo en el ámbito laboral
El ámbito laboral también puede generar situaciones que afectan el comportamiento de las personas, como el acoso laboral, la discriminación, los conflictos interpersonales o el estrés constante. Estos factores pueden influir en la salud emocional y en las relaciones sociales de los trabajadores. El criminólogo puede participar en la identificación de riesgos psicosociales, el análisis de conflictos laborales y la implementación de estrategias de prevención de conductas violentas dentro de los centros de trabajo.
9. Intervención del criminólogo en el ámbito social
El ámbito social comprende el conjunto de relaciones y condiciones que rodean al individuo dentro de una comunidad. Factores como la pobreza, la marginación, la exclusión social, la desigualdad y la violencia comunitaria pueden influir en la aparición de conductas antisociales. El criminólogo estudia estas condiciones con el fin de comprender cómo afectan el comportamiento humano y diseñar estrategias de prevención orientadas a reducir los factores de riesgo presentes en la sociedad.
METODOLOGÍA
La presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, utilizando el método documental, descriptivo y analítico.
Se realizó una revisión de diversas fuentes bibliográficas relacionadas con la criminología y la antropología, con el objetivo de analizar la intervención del criminólogo en el estudio de la conducta delictiva.
En ellas, se consultaron, libros, artículos científicos, bases académicas.
Desarrollo.
Factores que influyen en la conducta criminal
1. Conducta criminal no surge de manera aislada, sino que es el resultado de una combinación de factores sociales, psicológicos, familiares y culturales. En el ámbito de la criminología, el análisis de estos factores permite comprender el origen del comportamiento antisocial y su posible evolución hacia actos delictivos.
Entre los factores sociales más relevantes se encuentran la pobreza, la exclusión social y la exposición constante a entornos violentos. Estos elementos pueden influir en la percepción del individuo sobre la normalización de la violencia o la comisión de delitos como medio de supervivencia o resolución de conflictos.
Por otro lado, los factores familiares juegan un papel fundamental. La falta de figuras de autoridad, el abandono, el maltrato o la ausencia de límites pueden generar dificultades en el desarrollo emocional y conductual del individuo. Asimismo, los factores psicológicos, como la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración o la presencia de trastornos de personalidad, pueden contribuir a conductas antisociales.
Finalmente, los factores culturales y sociales influyen en la forma en que una persona interpreta las normas y valores de su entorno, lo que puede afectar su comportamiento dentro de la sociedad.
2. Tipos de delincuencia.
La delincuencia puede clasificarse en diferentes categorías dependiendo de sus características y formas de ejecución. Una de las clasificaciones más comunes es la delincuencia juvenil, la cual se refiere a los actos delictivos cometidos por personas menores de edad, generalmente influenciados por factores sociales o familiares.
También se encuentra la delincuencia organizada, la cual implica estructuras jerárquicas y planificación para la comisión de delitos como tráfico de sustancias, extorsión o secuestro. Este tipo de delincuencia suele estar asociada a redes complejas que operan de manera sistemática.
Asimismo, existen los delitos violentos, que incluyen conductas como agresiones físicas, homicidios o violencia doméstica. En contraste, los delitos no violentos, como el fraude o el robo sin confrontación directa, se caracterizan por no implicar el uso de fuerza física.
Por último, se consideran los delitos relacionados con el acoso o la persecución social, los cuales han adquirido relevancia en la actualidad debido al impacto de las redes sociales y la tecnología en la conducta humana.
3. Proceso de formación del comportamiento criminal
El comportamiento criminal puede entenderse como un proceso progresivo que inicia con conductas antisociales leves y puede evolucionar hacia acciones delictivas más graves. Este proceso no ocurre de forma inmediata, sino que suele desarrollarse a lo largo del tiempo.
En una primera etapa, el individuo puede presentar comportamientos de desobediencia o rebeldía frente a normas sociales. Posteriormente, estas conductas pueden repetirse y normalizarse, especialmente si el entorno no establece límites claros.
Con el tiempo, la repetición de conductas antisociales puede llevar a una escalada en la gravedad de los actos, hasta llegar a la comisión de delitos. Este proceso es estudiado por la criminología para identificar patrones de riesgo y posibles intervenciones tempranas.
4. El papel del entorno social
El entorno social es un factor determinante en la formación del comportamiento humano. La familia, la escuela, la comunidad y los grupos de amistad influyen directamente en la manera en que una persona se desarrolla y se integra en la sociedad.
Un entorno social negativo, caracterizado por violencia, falta de oportunidades o exclusión, puede aumentar el riesgo de conductas antisociales. De igual manera, la influencia de grupos sociales con conductas delictivas puede reforzar la adopción de comportamientos similares.
En la actualidad, las redes sociales también desempeñan un papel importante, ya que pueden influir tanto de manera positiva como negativa en la percepción de normas y valores sociales.
5. Psicología del comportamiento criminal
El análisis del comportamiento criminal desde una perspectiva psicológica permite identificar características comunes en individuos que cometen actos delictivos. Entre estas características se encuentran la dificultad para controlar impulsos, la baja empatía y la tendencia a justificar conductas negativas.
En algunos casos, los individuos pueden desarrollar patrones de pensamiento que minimizan la gravedad de sus acciones o responsabilizan a factores externos de su comportamiento. Estos elementos son relevantes para el estudio criminológico, ya que ayudan a comprender la motivación detrás de los delitos.
6. Relación entre víctima y agresor
En el estudio del comportamiento criminal, la relación entre la víctima y el agresor es un aspecto fundamental. No todos los delitos ocurren de manera aleatoria, ya que en muchos casos existe una relación previa o una selección específica de la víctima.
El análisis de esta relación permite identificar patrones de comportamiento, como la elección de víctimas vulnerables o la existencia de dinámicas de poder y control. Este enfoque es útil para comprender la naturaleza del delito y su contexto.
7. Prevención del delito
La prevención del delito es un aspecto esencial dentro de la criminología. Esta puede abordarse desde distintos niveles.
La prevención social se enfoca en mejorar las condiciones de vida de la población mediante educación, empleo y programas comunitarios. La prevención institucional involucra la actuación de autoridades y sistemas de justicia para reducir la incidencia del delito. Por último, la prevención situacional se centra en la reducción de oportunidades para la comisión de delitos mediante medidas de seguridad y control del entorno.
8. Limitaciones del criminólogo
El trabajo del criminólogo presenta diversas limitaciones, especialmente en el acceso a la información y en la dependencia de otras disciplinas para el análisis de casos. En muchos casos, la información disponible es incompleta o está restringida por cuestiones legales o de confidencialidad.
Asimismo, la interpretación de la conducta criminal puede verse influenciada por factores subjetivos, lo que hace necesario un enfoque multidisciplinario para obtener resultados más precisos.
9. Ética en la criminología
La ética es un elemento fundamental en la práctica criminológica. El criminólogo debe actuar con responsabilidad, respetando la confidencialidad de la información y evitando juicios personales sobre los individuos estudiados.
Además, es importante que el análisis de la conducta criminal se realice de manera objetiva, basada en evidencia y sin prejuicios, garantizando así la integridad del proceso de investigación.
10. Aplicación en la vida real
La criminología tiene múltiples aplicaciones en el ámbito real, especialmente en investigaciones policiales, análisis de conducta, elaboración de perfiles criminales y apoyo a sistemas de justicia.
El criminólogo puede contribuir a la comprensión de patrones delictivos y colaborar en la prevención de delitos mediante el análisis de comportamientos y contextos sociales.
CAPÍTULO I. Influencia del entorno familiar en la conducta delictiva
El entorno familiar constituye uno de los pilares fundamentales en la formación de la conducta humana, especialmente durante las etapas de infancia y adolescencia. La familia no solo cumple una función biológica, sino también socializadora, ya que es el primer espacio donde el individuo aprende normas, valores y formas de convivencia.
Cuando existe una estructura familiar funcional, caracterizada por comunicación adecuada, límites claros y apoyo emocional, se reduce significativamente la probabilidad de que un joven desarrolle conductas antisociales. Sin embargo, en contextos donde se presentan situaciones como violencia intrafamiliar, abandono, negligencia o ausencia de figuras de autoridad, se incrementa el riesgo de conductas delictivas.
En estos casos, los menores pueden normalizar la violencia como un medio válido para resolver conflictos, lo que influye directamente en su comportamiento social. Asimismo, la falta de supervisión puede facilitar la integración en grupos delictivos o pandillas. Por lo tanto, la familia representa un factor determinante en la prevención de conductas criminales.
CAPÍTULO II. El papel de la sociedad en la formación del comportamiento criminal
La sociedad influye de manera directa en la conducta de los individuos, ya que establece normas, valores y estructuras que regulan la convivencia. Sin embargo, cuando en un contexto social predominan factores como la pobreza, la desigualdad, la discriminación o la falta de oportunidades, pueden generarse condiciones que favorezcan la aparición de conductas delictivas.
La exclusión social puede provocar sentimientos de frustración, marginación y desconfianza hacia las instituciones, lo que debilita el respeto por la ley. En algunos casos, ciertos entornos sociales llegan a normalizar actividades ilícitas debido a su frecuencia o aceptación dentro del grupo.
En este sentido, el comportamiento criminal no debe entenderse únicamente como una decisión individual, sino también como el resultado de condiciones sociales que influyen en la conducta humana.
CAPÍTULO III. La delincuencia juvenil en México
La delincuencia juvenil representa una problemática social relevante en México, ya que involucra conductas ilegales cometidas por personas jóvenes que se encuentran en proceso de desarrollo físico, psicológico y social.
Entre los factores que contribuyen a este fenómeno se encuentran la desintegración familiar, el consumo de sustancias psicoactivas, la falta de acceso a la educación y la influencia de grupos delictivos. Estos elementos pueden actuar de manera conjunta, incrementando el riesgo de que los jóvenes adopten conductas antisociales.
Los delitos más frecuentes en esta población incluyen robos, vandalismo, agresiones y participación en pandillas. Por ello, la prevención de la delincuencia juvenil requiere estrategias integrales que incluyan educación, apoyo psicológico y oportunidades de desarrollo social.
CAPÍTULO IV. Factores psicológicos asociados a la conducta antisocial
Los factores psicológicos desempeñan un papel importante en el desarrollo de conductas antisociales. Entre los principales se encuentran la impulsividad, la baja tolerancia a la frustración, la ausencia de empatía y ciertos trastornos de la personalidad.
Asimismo, experiencias traumáticas durante la infancia, como abuso físico, emocional o negligencia, pueden influir significativamente en la formación de patrones de conducta inadecuados. Estas experiencias afectan la capacidad del individuo para regular sus emociones y comprender las consecuencias de sus actos.
Cuando estos factores psicológicos se combinan con un entorno social adverso, el riesgo de conductas delictivas aumenta considerablemente. Por ello, la intervención psicológica temprana resulta fundamental en la prevención del delito.
CAPÍTULO V. Influencia de los medios de comunicación en la conducta criminal
Los medios de comunicación y las redes sociales desempeñan un papel relevante en la construcción de la percepción social de la realidad. A través de contenidos como series, películas, videojuegos y plataformas digitales, se transmiten valores, comportamientos y representaciones de la violencia.
En algunos casos, la exposición constante a contenidos violentos puede generar procesos de desensibilización, donde la violencia es percibida como algo normal o cotidiano. Sin embargo, es importante señalar que los medios no son la causa directa del comportamiento criminal, sino un factor que puede influir dependiendo del contexto personal, familiar y social del individuo.
Por esta razón, resulta fundamental fomentar una educación crítica sobre el consumo de medios digitales, especialmente en la población joven.
EL ORIGEN DEL PROBLEMA
La conducta delictiva constituye un fenómeno complejo que no surge de manera espontánea, sino que suele desarrollarse a partir de la interacción de diversos factores sociales, familiares, escolares y laborales. Cuando ocurre un delito, la atención suele centrarse en la persona que lo cometió; sin embargo, desde la perspectiva criminológica, resulta igualmente importante analizar las circunstancias que pudieron influir en la formación de dicha conducta.
Entre los factores que pueden favorecer el desarrollo de comportamientos antisociales se encuentran la violencia familiar, el abandono, el rechazo social, el acoso escolar, la discriminación, la exclusión laboral y la falta de redes de apoyo. Estos elementos no determinan por sí mismos que una persona cometa un delito, pero pueden aumentar la vulnerabilidad del individuo ante determinadas situaciones de riesgo.
En el ámbito laboral, por ejemplo, las condiciones de trabajo, la estabilidad económica, el ambiente organizacional y las relaciones interpersonales pueden influir significativamente en el bienestar emocional de las personas. De igual manera, dentro del entorno familiar, situaciones como la violencia intrafamiliar, la negligencia o la ausencia de figuras de apoyo pueden afectar el desarrollo social y emocional del individuo.
A pesar de las diferencias existentes entre los diversos contextos sociales, es posible identificar algunos elementos comunes, tales como la hostilidad, el rechazo, la indiferencia, la exclusión y la falta de reconocimiento social. Estos factores pueden generar sentimientos de frustración, aislamiento o resentimiento que, en determinadas circunstancias, pueden favorecer la aparición de conductas problemáticas.
Por esta razón, la criminología no se limita únicamente al estudio del delito consumado, sino que también busca identificar aquellos factores de riesgo presentes en la vida cotidiana de las personas. La detección temprana de conflictos familiares, escolares, laborales o sociales permite desarrollar estrategias preventivas orientadas a reducir situaciones que puedan derivar en comportamientos antisociales.
La intervención criminológica adquiere relevancia precisamente en este punto, ya que permite analizar las circunstancias que rodean al individuo, comprender los factores que influyen en su comportamiento y proponer medidas de prevención dirigidas a fortalecer los factores de protección presentes en su entorno.
La intervención del criminólogo en la antropología criminal en los ámbitos familiar, escolar, laboral y social
1. Análisis de la conducta criminal desde un enfoque criminológico
La conducta criminal es un fenómeno complejo que no puede ser explicado a partir de una sola causa, sino que resulta de la interacción de múltiples factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Desde la criminología, este comportamiento se entiende como un proceso progresivo en el que influyen las condiciones del entorno en el que se desarrolla el individuo.
En este sentido, autores como Enrico Ferri (1891) sostienen que el delito no es únicamente producto de características individuales, sino también del contexto social, económico y ambiental. De igual forma, la teoría de la asociación diferencial de Sutherland (1947) establece que la conducta delictiva puede aprenderse a través de la interacción con otros individuos dentro de grupos sociales.
Bajo este enfoque, la antropología criminal permite interpretar el comportamiento humano dentro de su contexto cultural y social, mientras que la criminología aporta el análisis de las causas, dinámicas y consecuencias del comportamiento antisocial. La integración de ambas disciplinas permite una comprensión más completa del fenómeno delictivo.
2. Intervención del criminólogo en el ámbito familiar
El ámbito familiar constituye el primer espacio de socialización del individuo, por lo que su influencia en la formación de la conducta es determinante. Factores como la violencia intrafamiliar, la negligencia, la ausencia de figuras de autoridad o la desintegración familiar pueden actuar como elementos criminógenos que incrementan la probabilidad de conductas antisociales.
El criminólogo interviene en este ámbito mediante el análisis de dinámicas familiares, la identificación de factores de riesgo y la evaluación del impacto del entorno en el comportamiento del individuo. Su función no se limita a la observación, sino que implica la interpretación de conductas dentro de un contexto social y cultural específico.
Desde la perspectiva de la antropología criminal, el entorno familiar permite comprender cómo los patrones culturales, las normas internas y las formas de interacción influyen en la construcción del comportamiento delictivo.
3. Intervención del criminólogo en el ámbito escolar
El ámbito escolar representa un espacio clave en el desarrollo social del individuo. Sin embargo, también puede ser escenario de conductas antisociales como el acoso escolar, la exclusión social, la violencia entre pares y la discriminación.
La criminología explica estas conductas como resultado de procesos de aprendizaje social, tal como lo plantea Sutherland (1947), donde el individuo adopta comportamientos a partir de la interacción con su entorno.
El criminólogo interviene en este ámbito mediante la identificación de dinámicas de violencia, patrones de conducta agresiva y factores de riesgo dentro del entorno educativo. Asimismo, utiliza técnicas como la entrevista criminológica para obtener información directa sobre las dinámicas sociales entre los estudiantes, permitiendo un análisis más profundo del fenómeno.
Desde la antropología criminal, el entorno escolar permite observar cómo las normas culturales del grupo influyen en la normalización o rechazo de conductas violentas.
4. Intervención del criminólogo en el ámbito laboral
El ámbito laboral es un espacio de interacción social donde pueden presentarse conflictos que influyen en la conducta del individuo, tales como el acoso laboral, la discriminación, la presión psicológica y el estrés crónico.
Estos factores pueden derivar en alteraciones conductuales que afectan tanto al individuo como a su entorno. El criminólogo interviene mediante la identificación de riesgos psicosociales, el análisis de dinámicas laborales conflictivas y la evaluación de posibles conductas violentas dentro de la organización.
En este proceso, la entrevista criminológica y la observación indirecta permiten al especialista obtener información relevante sobre el entorno laboral y las relaciones interpersonales.
Desde el enfoque de la antropología criminal, el ámbito laboral refleja cómo las estructuras organizacionales y las normas culturales influyen en la conducta del individuo dentro de un contexto productivo.
5. Intervención del criminólogo en el ámbito social
El ámbito social engloba las condiciones estructurales en las que se desarrolla el individuo, incluyendo factores como la pobreza, la marginación, la desigualdad, la violencia comunitaria y la exclusión social.
Estos elementos pueden generar condiciones criminógenas que favorecen la aparición de conductas antisociales o delictivas. En este sentido, la criminología considera que el entorno social tiene un impacto directo en la formación del comportamiento humano.
El criminólogo interviene mediante el análisis del contexto comunitario, la identificación de factores de riesgo social y la interpretación de dinámicas estructurales que influyen en la conducta delictiva. Este análisis permite comprender cómo las condiciones sociales afectan el desarrollo del individuo.
Desde la antropología criminal, este enfoque permite interpretar el comportamiento humano dentro de su contexto cultural, económico y social, reforzando la visión interdisciplinaria del fenómeno delictivo.
6. Herramientas del criminólogo en el análisis del comportamiento
Para el estudio del comportamiento criminal, el criminólogo emplea diversas técnicas de investigación cualitativa, entre las cuales destaca la entrevista criminológica. Esta herramienta permite obtener información directa del sujeto o de su entorno, facilitando la comprensión de los factores que influyen en su conducta.
Existen distintos tipos de entrevista en el ámbito criminológico, entre las que se encuentran la entrevista estructurada, semiestructurada y no estructurada. La elección de la técnica depende del objetivo de la investigación y del tipo de información requerida.
Asimismo, el análisis de conducta criminal permite identificar patrones de comportamiento, factores de riesgo y posibles causas del comportamiento antisocial. Estas herramientas no se utilizan de forma aislada, sino como parte de un proceso integral de análisis interdisciplinario.
7. Caso aplicado: análisis criminológico del comportamiento violento
Como ejemplo de análisis del comportamiento criminal, se pueden estudiar casos de individuos con conductas violentas recurrentes, como Richard Kuklinski, cuyo historial delictivo refleja la influencia de factores sociales, familiares y psicológicos en el desarrollo de conductas antisociales.
El análisis de este tipo de casos permite observar cómo la interacción entre el entorno y la historia de vida del individuo puede contribuir a la consolidación de conductas delictivas. Desde la criminología, estos estudios permiten identificar patrones de riesgo y comprender la evolución del comportamiento criminal.
Desde la perspectiva de la antropología criminal, este tipo de análisis permite interpretar el comportamiento dentro de un contexto social y cultural más amplio, evitando explicaciones reduccionistas basadas únicamente en factores individuales.
8. Integración de los ámbitos de intervención criminológica
Los ámbitos familiar, escolar, laboral y social no deben analizarse de forma aislada, ya que forman parte de un sistema interrelacionado que influye en la conducta del individuo.
El criminólogo integra el análisis de estos ámbitos para identificar factores comunes, patrones de conducta y dinámicas sociales que pueden favorecer la aparición de conductas antisociales.
Esta integración permite una comprensión más completa del fenómeno delictivo y refuerza el enfoque interdisciplinario entre la criminología y la antropología criminal, permitiendo así una visión más amplia del comportamiento humano.
Análisis de la conducta criminal desde una perspectiva integral
La conducta criminal no puede entenderse como un fenómeno aislado o producto de una sola causa, sino como el resultado de la interacción de diversos factores de carácter social, familiar, psicológico y cultural. En este sentido, la criminología permite abordar el comportamiento antisocial desde una perspectiva multidisciplinaria, lo que facilita su comprensión dentro de contextos específicos.
Autores como Enrico Ferri sostienen que el delito no es únicamente consecuencia de factores biológicos, sino también del entorno social en el que se desarrolla el individuo. De igual forma, la criminología contemporánea reconoce que la conducta delictiva se encuentra influida por condiciones estructurales como la pobreza, la exclusión social y la falta de oportunidades.
Desde la antropología criminal, estos factores se interpretan dentro del contexto cultural del individuo, permitiendo comprender cómo las normas, valores y dinámicas sociales influyen en la formación del comportamiento. En este sentido, el criminólogo actúa como un analista del comportamiento humano dentro de su entorno, integrando elementos sociales y culturales para la comprensión del fenómeno delictivo.
Intervención del criminólogo en el ámbito familiar
El ámbito familiar constituye el primer espacio de socialización del individuo y representa una de las principales áreas de influencia en la formación de la conducta. Diversos factores dentro de este entorno pueden convertirse en elementos criminógenos, tales como la violencia intrafamiliar, la falta de supervisión, el abandono emocional o la ausencia de normas claras de convivencia.
Desde una perspectiva criminológica, la familia puede funcionar tanto como un factor protector como un factor de riesgo. Cuando existen dinámicas familiares disfuncionales, se incrementa la probabilidad de que el individuo desarrolle conductas antisociales o delictivas.
La intervención del criminólogo en este ámbito consiste en el análisis de las relaciones familiares, la identificación de factores de riesgo y la evaluación del impacto que estas dinámicas tienen en el comportamiento del individuo. Asimismo, su labor puede contribuir a la prevención del delito mediante la detección temprana de situaciones de violencia o desintegración familiar.
Dentro del enfoque de la antropología criminal, el análisis familiar permite comprender cómo el contexto cultural y social del núcleo familiar influye en la conducta del individuo, integrando así una visión más amplia del fenómeno delictivo.
Intervención del criminólogo en el ámbito escolar
El ámbito escolar es un espacio fundamental en el desarrollo social, emocional y cognitivo del individuo. Sin embargo, también puede convertirse en un entorno donde se presentan conductas antisociales como el acoso escolar, la discriminación, la exclusión social y la violencia entre pares.
De acuerdo con la teoría de la asociación diferencial de Edwin Sutherland, las conductas delictivas o antisociales pueden ser aprendidas a través de la interacción con otros individuos dentro de un grupo social. En este sentido, el entorno escolar puede influir en la normalización de conductas violentas.
La intervención del criminólogo en el ámbito escolar se centra en la identificación de factores de riesgo dentro del entorno educativo, tales como dinámicas de poder entre estudiantes, patrones de violencia repetitiva y procesos de exclusión social. Asimismo, realiza análisis conductuales que permiten comprender el origen y desarrollo de conductas agresivas.
Desde la perspectiva de la antropología criminal, el entorno escolar permite observar cómo las normas culturales y sociales influyen en la conducta del individuo dentro de un grupo. Por ello, el criminólogo contribuye no solo a la identificación del problema, sino también a su análisis dentro de un contexto social más amplio.
Intervención del criminólogo en el ámbito social
El ámbito social comprende el conjunto de interacciones, condiciones económicas y estructuras comunitarias en las que se desarrolla el individuo. Factores como la pobreza, la marginación, la desigualdad social y la violencia comunitaria pueden influir directamente en la aparición de conductas antisociales.
Desde la perspectiva criminológica, estos factores constituyen elementos criminógenos que incrementan la vulnerabilidad del individuo frente a la comisión de conductas delictivas.
La intervención del criminólogo en este ámbito consiste en el análisis del entorno social, la identificación de factores de riesgo comunitarios y la comprensión de las dinámicas sociales que favorecen la aparición del delito. Asimismo, su labor contribuye a la elaboración de estrategias de prevención social del delito.
En el marco de la antropología criminal, el análisis social permite comprender cómo las condiciones culturales y estructurales de una comunidad influyen en el comportamiento del individuo, reforzando así el carácter interdisciplinario de la criminología.
Integración de los ámbitos de intervención criminológica
Los ámbitos familiar, escolar, laboral y social no deben ser analizados de manera aislada, sino como un sistema interrelacionado de factores que influyen en la conducta del individuo. La interacción entre estos espacios permite comprender de manera más completa el origen de las conductas antisociales y delictivas.
El criminólogo, desde una perspectiva interdisciplinaria, integra el análisis de estos ámbitos para identificar patrones de comportamiento, factores de riesgo y elementos comunes en el desarrollo de la conducta criminal. Esta integración permite una comprensión más profunda del fenómeno delictivo.
Desde el enfoque de la antropología criminal, esta visión integral resulta fundamental, ya que permite interpretar la conducta del individuo dentro de su contexto cultural, social y estructural. De esta manera, la intervención criminológica no solo se limita al análisis del delito, sino que también contribuye a su prevención y comprensión científica.
Intervención del criminólogo en el ámbito laboral
El ámbito laboral representa un espacio de interacción social en el cual pueden surgir diversas problemáticas que afectan la conducta del individuo, como el acoso laboral, la discriminación, los conflictos interpersonales y el estrés prolongado.
Estos factores pueden generar alteraciones en el comportamiento del trabajador, afectando su estabilidad emocional y, en algunos casos, contribuyendo al desarrollo de conductas antisociales.
La intervención del criminólogo en este ámbito se enfoca en la identificación de riesgos psicosociales, el análisis de dinámicas de conflicto y la evaluación de conductas que puedan derivar en violencia laboral. Asimismo, su participación puede contribuir al diseño de estrategias de prevención orientadas a mejorar el ambiente laboral y reducir factores de riesgo.
Desde el enfoque de la antropología criminal, el ámbito laboral permite comprender cómo las estructuras organizacionales y las relaciones sociales influyen en el comportamiento del individuo dentro de un contexto productivo y social.
El acoso laboral es un problema grave y generalizado a nivel mundial. Cerca de una de cada cinco personas ha sufrido violencia o acoso psicológico, físico o sexual en su lugar de trabajo. En México, estudios de la UNAM indican que hasta el \(44\%\) de los profesionistas ha sido víctima de algún tipo de acoso. El acoso adopta múltiples formas y afecta profundamente la salud mental, derivando en estrés, ansiedad o depresión. Las manifestaciones más comunes incluyen: Hostigamiento psicológico: Burlas, críticas constantes, exclusión deliberada de reuniones y asignación de tareas irrelevantes o imposibles. Abuso de poder: Humillaciones por parte de superiores o compañeros, y amenazas con el despido. Acoso sexual y discriminación: Comentarios indeseados, insinuaciones, o discriminación por género, orientación sexual o embarazo. Debido a esta situación, cada hora se registran renuncias en el país a causa del hostigamiento. Si te encuentras en una situación vulnerable, es importante que documentes los hechos con pruebas (correos, mensajes o testimonios) y te apoyes en instituciones oficiales. En México, puedes buscar orientación y apoyo legal a través de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) o consultar la información sobre prevención que ofrece la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Si eres residente de la CDMX, también puedes utilizar los canales de denuncia de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje.
La intervención criminológica con víctimas de acoso laboral (mobbing) se centra en el análisis de riesgos, la prevención de la violencia, la contención y el acompañamiento victimológico. Los criminólogos actúan evaluando el entorno, documentando el daño y estructurando protocolos para proteger la integridad moral y física de los afectados. Casos de Intervención Criminológica Evaluación de Factores de Riesgo (Protocolos Internos): Los criminólogos intervienen diseñando e implementando sistemas de compliance laboral. Ayudan a las empresas a identificar dinámicas de poder asimétricas, acoso moral (ej. exclusión, humillaciones continuas) y hostigamiento discriminatorio. Análisis Victimológico y Pericial: En casos donde los empleados sufren daños psicológicos o psicosomáticos severos, los peritos criminólogos elaboran dictámenes que analizan la vulnerabilidad de la víctima y el perfil del acosador. Esta documentación es utilizada como evidencia para demostrar el daño moral ante instancias legales. Prevención de Delitos Derivados: El acoso laboral prolongado puede derivar en lesiones, amenazas, o consecuencias fatales. La intervención criminológica busca interrumpir la escalada de violencia para evitar que un ambiente hostil derive en delitos más graves, como la inducción al suicidio o agresiones físicas. Apoyo Institucional (Administración Pública): Se han documentado intervenciones en instituciones públicas donde la disparidad de poder (especialmente el bossing o acoso por parte de un superior) genera entornos altamente tóxicos. El criminólogo analiza la relación entre el agresor, la víctima pasiva y los testigos para emitir recomendaciones de reestructuración organizacional. ¿Qué hacer si eres víctima? La actuación del criminólogo se complementa con los canales legales y corporativos. Si requieres orientación específica, te recomendamos seguir estas acciones: Acudir a las autoridades: Dependiendo de tu región, puedes presentar tu caso ante el comité de convivencia laboral de tu empresa o acudir directamente a las inspecciones de trabajo y fiscalías. Consultar guías oficiales: Las autoridades proporcionan información y lineamientos sobre cómo actuar. En México, por ejemplo, puedes consultar los protocolos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Reunir evidencias: Es vital documentar las conductas sistemáticas. Para más detalles sobre cómo identificar estos comportamientos, puedes revisar la información compartida por la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC). El enlace de este artículo, se puede ver al final de esta investigación, en la parte de la bibliografía donde se encuentran más enlaces de acuerdo a los temas que se están tratando en esta investigación. El nombre de este enlace es, acoso laboral.
Por ahora, solo hemos hablado del acoso laboral como un factor que existe en el ámbito laboral, el rechazo, el hostigamiento, también son factores que determinan el comportamiento de la persona en un lapso de tiempo determinado, si bien, no todas las personas experimentan las mismas circunstancias, en algunos casos, las personas que no puedan soportar este tipo de presión, en este caso, laboral, pueden cometer un crimen intencionado.
Si bien es cierto que nada justifica cometer un crimen, el criminólogo puede detectar estos factores a tiempo, previniendo un posible crimen a futuro.
Análisis de conducta criminal
La conducta criminal representa uno de los principales objetos de estudio dentro de la criminología y la antropología criminal. El criminólogo analiza los factores sociales, psicológicos y ambientales que pueden influir en el comportamiento antisocial de un individuo.
La antropología criminal busca comprender la relación entre el comportamiento humano y determinados factores biológicos, culturales y sociales. Por ello, el criminólogo participa en la observación y análisis de patrones conductuales relacionados con actos delictivos.
El análisis conductual permite identificar características comunes en ciertos delincuentes, como patrones de agresividad, manipulación, aislamiento social o falta de empatía. Estas observaciones ayudan a comprender la posible motivación detrás de una conducta criminal.
Autores como Cesare Lombroso consideraban que algunas características físicas podían relacionarse con tendencias criminales. Aunque muchas de sus teorías fueron criticadas posteriormente, sus investigaciones influyeron en el desarrollo de la antropología criminal moderna.
Actualmente, la criminología utiliza métodos científicos y psicológicos más amplios para estudiar la conducta antisocial, evitando basarse únicamente en características físicas.
Violencia familiar.
Muchas veces se escucha cuando alguien dice, que los padres quieren lo mejor para sus hijos, pero a lo largo de la historia, se ha visto, que eso no siempre es verdad, hay familias, en algunos casos, que llegan a tratar mejor al hijo o hija que compra cosas, que saca buenas calificaciones, o que ayuda en las tareas de la casa, en algunos de estos casos, los padres, a veces, sin malas intenciones, comparan a los hijos, y les hacen sus errores, en los cuales, los padres podrían estar en lo correcto, pero uno de los miembros de la familia, quizá, no lo tome para bien, y es ahí, cuando surgen ciertos resentimientos, quizá el adolescente, ya sea un hombre o una mujer, crea que no sea capaz de seguir el ritmo de su hermano, hermana o ambos, según sea el caso, hay muchos factores, al igual que variables, pero todo conduce a lo mismo, el origen de un posible problema a futuro que tenga problemas tan severos como un crimen.
Es aquí cuando el criminólogo, como en los casos ya mencionados antes, interviene para detectar el factor de riesgo que puede existir en este entorno, en este caso familiar, ya que a diferencia del antropólogo, aquí el criminólogo, deberá detectar, si el problema familiar surge desde los padres, o desde el adolescente, como es costumbre, el criminólogo, quizá no cuente con suficiente información al respecto, así que deberá detectar patrones, entrevistar tanto al adolescente, (hombre o mujer) que pudiera sentirse frustrado por esta situación, como del resto de los miembros de la familia en general para tratar de identificar el problema.
En un sitio de internet, mostraba la siguiente información.
La violencia familiar mediante la evaluación de factores de riesgo, el perfilado del comportamiento del agresor y la elaboración de dictámenes periciales. Su objetivo es entender la dinámica de poder, proteger a la víctima y prevenir la escalada delictiva. Los casos prácticos de intervención incluyen:
1. Elaboración de Dictámenes Periciales y Evaluación de Riesgo Los criminólogos forenses intervienen emitiendo peritajes técnicos que son utilizados en los tribunales. Análisis de peligrosidad: Evalúan el grado de riesgo de que el acoso escale a lesiones graves o feminicidio (por ejemplo, utilizando protocolos como el Re-Risk o el SARA). Patrones de conducta: Determinan si el hostigamiento sistemático, el control coercitivo y el acecho dentro del hogar configuran un ciclo de violencia familiar.
2. Prevención Social y Diseño de Estrategias de Seguridad Planes de protección integral: En instituciones de atención a la víctima (como los Centros de Justicia para las Mujeres en México), el criminólogo diseña rutas de escape y medidas de prevención situacional para evitar que el agresor se acerque al domicilio. Detección de dinámicas criminógenas: Evalúan si existen factores disfuncionales (abuso de sustancias o aprendizaje de conductas violentas) en el núcleo familiar para romper el ciclo generacional del delito.
3. Asesoría y Mediación en Casos Leves Intervención temprana: Cuando el acoso no ha llegado a la vía penal, pero genera un clima de terror o daño psicológico en el hogar, el criminólogo interviene junto con trabajadores sociales y psicólogos para reorganizar las pautas de interacción y desactivar el conflicto.
4. Criminología Corporativa y Acoso Laboral/Familiar (Ámbito público y privado) Aunque el acoso ocurra fuera del hogar, los criminólogos analizan cómo los problemas interpersonales y la violencia doméstica interfieren en la seguridad de las personas.
Esto incluye casos de ciberacoso y hostigamiento digital donde el agresor utiliza medios telemáticos para controlar a su pareja o hijos. Para conocer más sobre el marco de acción legal y metodológico, puedes consultar el documento oficial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos o informarte sobre las técnicas de acompañamiento a víctimas mediante el Colegio Profesional de la Criminología.
https://criminalaw.es/la-funcion-del-criminologo-en-el-acompanamiento-a-victimas-y-familias-durante-el-proceso-penal/
Causa y efecto.
Si bien hemos hablado del rechazo y del acoso como tema principal, lo cierto es que hay otros factores que pueden determinar el que una persona pueda cometer un crimen, ya que, además del rechazo por parte de la sociedad en general, y del acoso en el área laboral son algo frecuentes en varias partes del mundo, lo cierto es, que también existen otros factores como, el dinero, si un empleado, no importa si es un ejecutivo, una persona que trabaja de mostrador, o un obrero, en los tres casos, a diferencia del estudiante que puede ser acosado con bastante frecuencia, o un miembro de la familia que pueda tener sentimientos negativos encontrados por diferentes causas, el trabajador, puede sentirse frustrado si ve que no le pagan completo su jornada de trabajo.
Al principio, es posible que no le de importancia, ya que podría pensar que el banco aun no ha liberado todo el dinero, o que su empleador aun no tenga el dinero suficiente para pagarle, suponiendo que el pago sea directo, y no a través del banco, sea cual sea la razón, el simplemente espera, pero si esa espera se alarga más de lo necesario, el trabajador, difícilmente seguirá con su jornada habitual a menos que obtenga una respuesta del porque su dinero, aun le ha llegado, lo que en algunos casos, esto se empieza a convertir en un motivo de angustia y desesperación por saber que sucede, a tal grado, que incluso pueden llegar a las agresiones físicas.
Si hablamos de asuntos escolares, un alumno, al que le pueda gustar una de sus compañeras, quizá sea tímido, y difícilmente desee tomar la iniciativa de hablarle, si hablamos de un escenario donde no hay nadie en el salón de clases o en otra área de la escuela, quizá se anime hacerlo, sin tener en cuenta que quizá, alguien se percata de ello, y si las cosas salen mal, se podría convertir en una humillación para él, y, entre varios escenarios posibles, en el peor de las circunstancias, el alumno se convierta en el centro de atención, generando burlas, acoso, hostigamiento, dando como resultado, que pueda cometer un delito no intencionado al intentar defenderse de sus posibles agresores.
Si entramos en el ámbito social, hay mucha gente que va a evento únicamente a comer, es decir, no participa ni interactúa con el resto de los asistentes, simplemente se limita a comer, en muchos de estos casos, hay personas que ya son conocidas, y si fueron o no invitadas a asistir a un evento, eso provoca malestar en algunos asistentes, los cuales, no siempre son discretos en hacer ver su descontento con las personas que ven comiendo dentro de dicho evento, e incluso, intentan humillarlas con el fin de que no vuelvan asistir.
Si entramos ahora en el entorno familiar, nos daremos cuenta de que las circunstancias son similares a cualquiera de los tres casos ya mencionados, en este caso, podemos hablar de abandono, infidelidad, hostigamiento, acoso y humillación, muchas veces, cuando muere un miembro importante de la familia, y con importante, se hace referencia a, recursos monetarios, así como de posibles inmuebles u otros medios por los cuales haya generado riqueza, se vuelve parte indiscutible para intentar obtener la mayor parte de esos bienes materiales.
La familia como sociedad, debería ser la unión más sólida de los miembros que la componen, sin embargo, muchas familias, dejan esto a un lado, lo cual genera conflictos a corto plazo, si los bienes materiales logra generar una discusión entre los miembros de la familia, el rechazo, la infidelidad, e incluso el poder que se llega a tener dentro de la propia familia, hace que uno o más de sus miembros se sientan frustrados ante las circunstancias que viven dentro de la familia.
El ambiente familiar, debería ser el lugar más seguro y confiable para los miembros que la conforman, además de los propios padres e hijos, lamentablemente, en muchos casos, por no decir, familias, esto no es posible, debido a los factores que ya se han mencionado antes, como son, infidelidad, humillación, siendo quizá, las principales causas por las cuales, algunos de sus miembros, llámese hombres o mujeres, son victimas constantes de la agresión que se ejerce sobre ellos y ellas.
En este punto, el criminólogo debe y puede intervenir para estudiar la relación que hay entre la sociedad, o en este caso, entre los miembros de la familia, ya sea que nos refiramos únicamente a padres e hijos, o al resto de los miembros en caso de haberlos, refiriéndonos a tíos, primos, etc.
Decía isac newton, a toda acción, corresponde una reacción, si estas palabras las aplicamos en cada hombre y mujer, así sea un niño, o un anciano, nos daremos cuenta, de que nadie esta exento de ser victima de una agresión, sin importar a lo que se dedique día a día, así como tampoco esta exento de cometer un crimen si la presión verbal o física que se ejerce sobre el o ella, llegan a un punto en el que tengan que actuar, al menos de forma defensiva.
Dinámica de interacción social.
Desde el primer día, una joven y un amigo suyo, saludaron a 20 personas, 10 hombres y 10 mujeres, la mayoría eran personas conocidas, pero todas jóvenes no mayores de 50 años, las personas que eran conocidas, significaba que las conocían ambas partes, es decir, el y ella, las partes desconocidas, significaba que solo una de las partes la conocía, es decir, ya sea que solo él conocía al joven o a la joven que estaba saludando, y ella, su compañera, era la parte desconocida, también se hizo este estudio de forma inversa, la idea planteaba hablar solo unos minutos, (2-5) como máximo y ver que sucedía en ese lapso de tiempo.
No había un tema especial a tratar, las personas que estaban hablando, a veces improvisaban, pero eso era raro, ya que siempre había o sacaban un tema a relucir, carros, familia, negocios, etc. En cuanto a temas no había ningún problema, así que la charla se dio con mucha fluidez en ese sentido, la idea, además de charlar, era interactuar, para ser más especifico en este asunto, los jóvenes, hombre y mujer, tenían que abrazarse como si fuera el cumpleaños del otro, tanto al saludarse, como al despedirse de quienes estaban hablando en ese momento, esto lo tendrían que hacer seguido por al menos un mes consecutivo y sucedió lo siguiente.
Primeros pasos.
Al ver a los hombres y mujeres con quienes íbamos hablar, los primeros días eran aparentemente incómodos, ya que no todos o todas saludaban, después de hablar con ellos y ellas, empezaron a sentir más confianza, en la charla, nos comentaron algunas de sus inquietudes, todos estuvimos de acuerdo que en muchos lugares hay gente que agregue a las personas tanto verbal como físicamente, y hay muchos factores para eso, algunos que recordaron ellos y ellas según su experiencia son: apariencia de las personas, sueldo, calificaciones si hablamos de los estudiantes, conflictos amorosos.
Durante esos días, los hombres y mujeres con los que estuvieron interactuando, estaban entusiasmados, tanto al saludarlos, como al charlar con ellos y ellas, e incluso al despedirse de ellos, ya que generaban confianza desde la primer charla, lo que dio paso a poder hablar de temas comunes para poder llegar al punto en el cual, una persona, sentirse cómoda para hablar de conflictos internos que pudieran suscitarse en su entorno social, familiar, laboral o social.
Todos ellos y ellas, son tímidos, asociales, y con pocos amigos y amigas con quienes se puedan relacionar, por lo que, desde un inicio, fueron personas aptas para este tipo de investigación.
Después de unas semanas, se tono que la interacción que se tuvo entre este grupo de personas, hombres y mujeres, no cambio mucho, salvo en los primeros días de hacer dicho estudio, en lo cual se observó lo siguiente:
Al visitarlos individualmente.
-Todos saludaron amablemente, también tuvieron la iniciativa de saludar por cuenta propia.
-Todos participaron, dieron su punto de vista personal.
-Todos se despidieron amablemente, también tomaron la iniciativa de hacerlo por su cuenta.
En algunos casos, cuando se desconocían entre sí, los preséntanos, vimos seguridad en los hombres y mujeres que interactuaron entre sí, preguntamos si fue porque tenían a alguien conocido en común, lo que en parte influyó en esta dinámica, pero al mismo tiempo, la charla que se tuvo tiempo atrás, los motivo y les dio la seguridad de poder interactuar con otras personas.
Los resultados observados sugieren que la generación de espacios de confianza favorece la comunicación interpersonal y la expresión de inquietudes personales,
Desde una perspectiva criminológica, este aspecto resulta relevante debido a que la identificación temprana de conflictos familiares, escolarees o sociales puede contribuir a la detección de factores de riesgo asociados al desarrollo de conductas antisociales.
Caso hipotético de integración social y prevención de conductas antisociales.
Para comprender la importancia de los factores sociales en la conducta humana, puede analizarse el caso hipotético de un joven que ingresa a un nuevo entorno laboral. Al incorporarse a la empresa, el trabajador intenta adaptarse a sus actividades y establecer relaciones cordiales con sus compañeros. Sin embargo, experimenta dificultades de integración debido a actitudes de rechazo, indiferencia o comentarios hostiles por parte de algunas personas de su entorno.
A pesar de estas circunstancias, existe una compañera de trabajo que mantiene una actitud respetuosa y cordial hacia él. Lo saluda diariamente, conversa ocasionalmente con él y lo trata de manera similar al resto de sus compañeros. Aunque estas acciones pueden parecer simples, representan una fuente importante de apoyo social dentro de un ambiente que, para el trabajador, resulta poco favorable.
Desde una perspectiva criminológica, este tipo de situaciones permite identificar la importancia de los factores protectores en la vida de las personas. Mientras que el rechazo social, la exclusión y la hostilidad pueden constituir factores de riesgo, la presencia de relaciones positivas y redes de apoyo contribuye a fortalecer la integración social y el bienestar emocional del individuo.
La literatura criminológica ha señalado que el aislamiento social y la falta de apoyo interpersonal pueden favorecer sentimientos de frustración, resentimiento o baja autoestima. En contraste, la existencia de vínculos saludables facilita la adaptación social y reduce la probabilidad de que determinados conflictos evolucionen hacia conductas antisociales.
Por ello, el trabajo del criminólogo no se limita únicamente al análisis de factores negativos. También resulta fundamental identificar aquellos elementos que favorecen el desarrollo saludable de las personas, tales como el apoyo familiar, las relaciones de amistad, la integración escolar o laboral y la existencia de espacios de comunicación efectivos.
Este ejemplo permite observar cómo las interacciones cotidianas pueden influir significativamente en el bienestar de un individuo. Asimismo, demuestra la importancia de analizar no solo los factores que generan conflictos, sino también aquellos que contribuyen a prevenirlos, fortaleciendo así los mecanismos de protección social y reduciendo posibles factores criminógenos.
Influencia familiar y social.
Desde que entramos en la etapa de la adolescencia, muchos hombres y mujeres, ven cosas que les gustaria tener en sus vidas, como carros, joyas, o artículos de lujo, si hablamos de un bien material, un adolescente puede desear tener su propia casa o departamento, lo cual no está mal, el problema surge en la forma en como va a conseguir los recursos para obtener esa casa o departamento, si lo hace por la vía legal, trabajando como mesero, mecánico, en una oficina, está bien, pero si intención es robar, extorsionar o chantajear a la gente para conseguir dinero, entonces podríamos pensar que quizá haya algo en el que quizá no esté bien, es decir, si está actuando de forma maliciosa, es por qué tiene un motivo.
Muchos de esos motivos, a saber, los carros de lujo, joyas, ropa, etc. Son motivo suficiente para que muchas personas se dejen influenciar visualmente, y deseen tener lo mismo que otras personas, y no siempre se va a tratar de cosas físicas, sino también pueden existir motivos sentimentales, un ejemplo de esto sería, la relación sentimental de una pareja, alguien que vea este tipo de situaciones, quizá no le agrade a la persona que lo vea en ese momento, lo cual hace trabajar su mente para intervenir más adelante en esa relación.
Hay muchas cosas que un hombre y una mujer pueden ver y escuchar a su alrededor, cada una de esas cosas [dinero, joyas, viajes, romance, etc] es la influencia que ejerce en cada persona, hombre o mujer, desde un niño, hasta un adulto mayor, nadie está excento de ello, la idea es, como nos adaptamos, o como manejamos esa situación cuando nos enfrentamos a ese tipo de circunstancias.
Influencia en internet.
Si hablamos del mundo digital, es básicamente lo mismo que la realidad, solo que aquí, vemos al resto del mundo desde una computadora, las personas que pasan bastante tiempo en línea, visitando varios sitios en internet, se pueden encontrar con casi todo tipo de material, ropa de marca, autos, etc, y la influencia que ejerce es la misma, visualmente hablando es muy atractiva, ya que, muchas cosas que otros usuarios suben o han subido, como una comida en un restaurante, o una caminata en la playa, hacen que esa persona que está viendo esa publicación, muchas veces deseé tener lo mismo que lo que ese usuario subió, así que, al ver esto, la influencia en ese sentido, no cambia en nada, la única diferencia, es que, la persona que ve esos lujos, lo hace a través de una computadora conectada a internet.
No podemos controlar por completo lo que alguien más ve, pero también podemos influir en las personas que nos rodean dando nuestra opinión de lo que podríamos hacer si estuviéramos en esa misma situación, se dice que los más vulnerables, son los adolescentes, o los jóvenes, pero al visitar varios sitios en internet, me doy cuenta, de que la influencia que ejercen los medios, en este caso, internet, no reconoce género, ni edad, al igual que en la vida real, pero visto desde un entorno digital, la influencia es la misma, lo visualmente atractivo, no muchos lo obtienen, y es muy probable que alguien, que se deje influenciar de mala forma por lo que ve en internet, pueda terminar cometiendo un acto antisocial ya sea en el entorno donde se encuentre, o para su propia persona.
Historia criminal. (Cesare lombroso.)
Cesare lombroso pensaba que si una persona tenía una anormalidad, entonces era un delincuente, o por lo menos, en eso basaba sus investigaciónes cuando estudiaba a los delincuentes, su forma física, así como la biológica, la idea, era encontrar esa "anormalidad" o esa 'falla" por la que las personas tenían a cometer delitos, así que comparaba a personas que ya habían cometido un crimen, con personas que aún no habían delinquido.
Si bien es cierto que sus teorías fueron desechadas, esto abrió una puerta para poder investigar el por qué, una persona comete un delito, cual es su motivo, y que factores influyen para que una persona pueda cometer un delito, un ejemplo de esto, puede ser, resentimiento de un hijo hacia uno o más miembros de la familia, ya sea por abandono, tratos especiales, rechazo por parte de uno o más miembros de la familia, etc.
Toda historia criminal, o que da inicio a un crimen, tiene un origen, solo hay que encontrarlo, aquí es donde se desecha la teoría de lombroso al querer encontrar una falla biológica en las personas, porque no siempre se trata de encontrar errores biológicos en el ser humano, sino más bien, se trata de detectar el factor psicológico o social por el cual, la persona se motivo a cometer un crimen.
La raíz del problema.
La historia de las personas suele ser crucial para detectar un posible crimen, si bien la raíz del problema, no surge espontáneamente, es más bien, una serie de factores que se van acumulando con el paso del tiempo, muchas veces, la violencia en casa, es un factor muy común en muchas familias, al principio es tolerable, si se trata de proteger a uno de los miembros de la familia, es decir, la mamá, si la ponemos como ejemplo, tolera ser golpeada por el marido y agredida verbalmente, siempre y cuando su marido no toque a su o sus hijos.
En la escuela, una alumna pasa por una situación similar al ser agredida por uno o más de sus compañeros, no puede salirse de la escuela porque no cuenta con los recursos para poder moverse a otro lugar, así que soporta casi todo tipo de agresiones mientras sea alumna de la institución.
Aunque las circunstancias sean similares en estos casos, tienen una raíz que, al igual que la historia, nos dice algo, algo que a simple vista, no podemos observar, o que al menos, no ponemos atención a ello, como la forma en como son las personas, tanto en lugares públicos como privados, cuando se encuentran solas, no importa si están sentadas o caminando, no podemos escuchar lo que piensan, pero si podemos darnos una idea, quizá equivocada, del como se sienten cuando interactúan con alguien más, no podemos saber a ciencia cierta lo que ocurre, podemos estudiar las causas que llevaron a esas personas, a actuar de esa forma en el momento más frágil de sus vidas y evitar que esos acontecimientos, se repitan.
Aún hay mucho que hacer y que aprender,
Entrevistas a las personas sobre el acoso en lo escolar, social, laboral y familiar.
¿Alguna vez te has sentido aislado de las personas que te rodean, como tu familia, amigos, trabajo, escuela o en algún evento en especial?
R. Si, cuando tengo que asistir a un evento, casi siempre son cumpleaños, de la familia y a veces en algunos eventos sociales, pero no les doy mucha importancia, ya estoy acostumbrado a eso, así que solo voy a comer.
¿Como ves la posibilidad de tener a alguien con quien hablar o interactuar? Es decir, que no sea un psicólogo, terapeuta u orientador emocional. ¿Crees que esto pueda ayudar a alguien que lo necesite?
R. No, creo que no lo necesito, a veces me siento frustrado o triste, pero nada que no pueda superar, iría al psicólogo si lo piden como requisito en algún trabajo, pero fuera de eso, no le veo importancia.
¿Alguna ves has hablado con un psicólogo?
R. Si, una vez, era parte de la terapia familiar, como dije, asistí porque era requisito para hacer algunos trámites.
¿Alguna ves has intentado agredir físicamente a una persona que te haya hecho sentir mal?
R. No. He tenido pocos encuentros desagradables con varias personas, pero hasta ahora, no ha sido motivo de tener una pelea.
Caso Richard Kuklinski
Un hombre apodado, hombre de hielo, tiene la misma similitud que nuestro capitulo anterior, nació en una familia muy hostil, sus padres eran inmigrantes, de diferentes países, a unos años después de su nacimiento, empezó a experimentar hostilidad por parte de su familia, su madre quien era religiosa, creía en el castigo severo, lo cual lo llevo a ser bastante violento, se cree que empezó matando gatos, después, formo su propia banda criminal he intimidaba a quienes lo molestaban, eso le ganó cierta reputación, ya que sus acciones eran bastante violentas.
Aunque la policía ya sospechaba de él, no tenían pruebas suficientes para arrestarlo, así que se formó un operativo secreto para vigilarlo, el cual duro un año, antes de su arresto.
El doctor que lo interrogó, dijo que tenía probablemente tenía un trastorno de personalidad antisocial, también que tenía paranoide de personalidad.
De acuerdo la entrevista, la raíz de su comportamiento, se debe a su familia, ya que siempre recibió malos tratos de parte de su padre, así como también de su madre, siendo su padre, aun más violento que su madre, su padre mató a uno de sus hermanos golpeándolo contantemente, en uno de sus agresiones, hizo que su hermano, se cayera de la escalera, provocando su muerte.
Aunque se ganó el apodo del hombre de hielo, por la forma de matar a sus víctimas, ya que algunas de ellas las metía al congelador.
El origen su agresividad, según lo narra el mismo, proviene de su familia, una familia hostil, esto no fue un rechazo como en nuestro capitulo anterior, pero la agresividad con la que tenía que lidiar constantemente con sus padres, hicieron de él, un hombre una persona antisocial, metiéndose en problemas frecuentemente, sobre todo por la incomodidad que demostraba al verse rodeado de personas que lo molestaban, ya que no dudaba en pelear si lo consideraba necesario, al grado incluso de llegar a cometer el crimen.
En este episodio podemos ver, como un criminólogo, interroga a un criminal, la raíz de su comportamiento, proviene de sus propios padres, aunque su madre era religiosa, también era bastante rigurosa con su educación, lo que lo llevo a seguir por el camino del crimen.
Resultados y análisis.
Al comparar cada respuesta obtenida de 20 personas, (10 hombres y 10 mujeres) se mostró un gran interés en tener a alguien como compañero o compañera de confianza, es decir, no se necesita un psicólogo, un terapeuta emocional, o alguien que ejerza una profesión similar, ya que, si bien es cierto, a veces, una persona puede ser un dependiente emocional si hay sentimientos involucrados, esto solo pasa por el apego emocional que existe cuando la persona baja su “escudo moral” al sentirse identificado o identificada con el psicólogo o psicóloga, según sea el caso.
El psicólogo puede seguir atendiendo al paciente siempre y cuando se maneje dentro de la ética profesional poniendo ciertos límites, algo que no siempre es el caso, por eso, el psicólogo, en estos casos, recomienda cambiar de terapeuta para verse involucrado en este tipo de actividades.
Por otro lado, si dejamos a un lado la terapia, y nos enfocamos únicamente en el lado más humano, una persona que actúe más como un amigo o amiga, que, como un terapeuta, no va ayudar a resolver el problema de fondo, ni pretende hacer un análisis clínico, tampoco reemplaza la ayuda profesional de un psicólogo, terapeuta emocional u orientador social, solo esta ahí como un apoyo moral, lo cual facilita mucho la sensación de soledad y rechazo por parte de la sociedad.
De las 20 personas entrevistadas, a los 10 hombres les agrada la idea de tener una chica con quien hablar, se notaron los mismos resultados obtenido de las 10 mujeres, es decir, a las 10 mujeres también les agrado la idea de tener un amigo con quien hablar.
Los hombres y mujeres que entrevistamos, tenían el mismo problema, eran rechazados por algunos de estos cuatro puntos a tratar, es decir, social, escolar, laboral y familiar, aunque tenían al menos un amigo o amiga con quien interactuar, fuera de sus propios círculos sociales o familiares, a veces, el tiempo no permitía que hubiera esta interacción, lo que en ocasiones dificultaba su estado de ánimo, es decir, había estrés dentro de estos círculos, además de ansiedad.
Aunque existe la ayuda de un terapeuta, la solución no siempre se trata de tener una terapia como tal, sino únicamente de hablar o que ellos y ellas, tuvieran la seguridad de tener a alguien que los acompañara y compartir esos momentos de soledad al menos por unos minutos.
Cabe mencionar que estas personas, aunque han sufrido algún tipo de rechazo, no se han visto afectadas más allá de lo usual, refiriéndonos a la agresión física, lo cual no ha sido motivo para que las mismas personas, respondan del mismo modo, a saber, agredir físicamente a quienes únicamente, los rechazan por alguna circunstancia que no siempre se conoce por parte de los entrevistados.
Anexos.
Durante este proceso, surgió algo importante, probablemente esté punto sea nuevo, pero igual, creo que vale la pena mencionarlo.
Cuando una persona comete un crimen, es señalada en el acto, no se sabe si es culpable o inocente, aunque muchas veces, las circunstancias, o, las pruebas, no estén a su favor, todos podemos pasar por estas mismas experiencias, y al ver esto, me puse a pensar, vemos a una estudiante siendo acosada, tolera ese acoso por un tiempo, luego, llega un punto en el que quizá, su vida tenga que depender de una herramienta para poder defenderse, cuando eso pasa, irónicamente, se vuelve el centro de atención, su forma de actuar en ese momento, fue tan crucial, que no pasó desapercibido, y ese es justo el punto de todo esto.
Creo que todos hemos visto a hombres y mujeres que no intentan relacionarse con casi nadie, y muchas veces, aun así, no suelen pasar desapercibidos tan fácilmente, en el mejor de los casos, son ignorados, pero eso no significa que sean invisibles ante las miradas de otras personas, si ocurre un imprevisto o acontecimiento importante que se vaya a relacionar con ellos o ellas, como una pelea, entonces, la víctima, es la que tiene todo el centro de atención, al menos en ese momento, y casi nadie se fija en su pasado o se preguntan en el porqué de las cosas, es decir no intentan acercarse a él o a ella, y escuchan su versión de la historia.
Él o ella, son el centro de atención mientras se aclara el incidente que tuvieron en su momento, pero creo que nadie, se fija o al menos se pone a pensar, en los factores que llevaron a qué esa persona esté en esa situación.
Los padres, los maestros, los trabajos, tienen el mismo escenario, un alumno, alumna, o ambos, así como los hijos, o gente que trabaja en un espacio cerrado, en el cual, pueden existir factores que lleven a actuar a una persona de manera violenta, casi siempre la gente se fija en la víctima por lo que está pasando, pero en los factores en los que lo llevo a actuar de esa forma, es algo en lo que no se le presta atención.